martes, junio 28, 2011

LOS CIEGOS

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Los ciegos de mi pueblo no dormían de noche, trazaban coordenadas, marcaban sus caminos con piedras. A la mañana los campesinos tropezaban con las mismas piedras y furiosos se deshacían de ellas. ¿Quién atenta contra nuestro orden?, preguntaban.
Lo mismo se preguntaban los ciegos.

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15 comentarios:

Mrs.Poulain dijo...

Algunas veces entorpeces el camino de quien menos pensabas.
Precioso texto.

Ignacio Reiva dijo...

Una maravilla llena de verdades. Un gran beso.

huggh dijo...

una situación especular... la simetría cruel del otro... interesante texto. saludos...

Sarco Lange dijo...

Otros tropezamos aunque no hayan escombros en el camino.

Abrz.

Horacio Holiveira dijo...

Cada día me fascinas más. De otro modo. Más.

Aka dijo...

Que difícil resulta abrir nuestro propio camino sin entorpecer el de otros, o tropezarnos con otros senderos. Precioso escrito, sencillo en formas y complejo en contenido.

anonimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Diego Volianihil dijo...

No existen caminos de ida y vuelta.

señor buho dijo...

los ciegos y los que vieron resultan atraìdos tropezando en vano, y al mismo tiempo podran verse creo yo..
saludos niña, un abrazo desde las sierras

Charcos dijo...

cada día disfruto más leyéndote

besicos

Anónimo dijo...

Buen poema, buen poema,en estilo prosaico.Notables asimetrías, por las mismas calles.Los ciegos necesitan establecer preámbulos a la vida, al movimiento. Señaleros. Y todos, especie de ciegos, necesitan imaginar un orden.
Admirable precisión rusa de saber centrar en una escena o en el cuerpo mismo tantos significados, en acción.

leonardo dijo...

Precioso y justo y hondo e interrogativo, comme il faut.
saludos

Peregrino dijo...

Encantando con el sabor sufí de este verso.

Pepa Glez dijo...

me gustó.

Sergio dijo...

!