martes, diciembre 21, 2010

GÓMEL

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mi abuelo lo único que hacía era afeitarse y temblar
frente al televisor.
mi padre todas las mañanas se perdía en el campo,
transformado en un punto tridimensional de la nieve.
regresaba con una sonrisa mística en su rostro y nadie
sabía por qué.
en verano también esa misma sonrisa y frutillas
en sus manos, en primavera frambuesas.
la sonrisa de mi padre traía frutos maravillosos.
mi abuelo temblaba cada día más, su cabeza recaía
como mandolina y se erguía como un piano.
un día mi padre regresó con manzanas
mi abuelo dio con la clave del silencio.




de Esteparia, Ediciones del Dock, 2010

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17 comentarios:

Pablo dijo...

precioso, lindo contrapunto

Noe Palma dijo...

Natalia, excelente texto como siempre...

tomasuncafe dijo...

una evocación tan presente,
idas y vueltas en circulares reminiscencias al fin algo criticas,
besos

Emily dijo...

recuerdos teñidos de nieve...

María Mercromina dijo...

Me gusta mucho como escribes, te robé una cita.

Un beso

SombrasBlancas dijo...

impacto seco, me encanta

SombrasBlancas dijo...

impacto seco, me encanta

leonardo dijo...

Indispensable ser piano o mandolina para dar 'con la clave del silencio'. El poema es una cesta de frutas que se llena sin cesar.
Saludo

Araceli Esteves dijo...

Llego catapultada desde el blog de Andres Neuman. Tus textos me conmueven.Y me quedo.

P. Mitelstet dijo...

diablos! genial!

Nicolás dijo...

fuerte

AC dijo...

sos la bielorrusa argentina más bella que conozco.

ahhh dijo...

sencillo y hermoso recuerdo; hasta la tristeza es hermosa en tus manos.
un beso

Natalia Litvinova dijo...

Gracias,felíces fiestas

Luis dijo...

Hola Natalia, me gustan tus poemas.
¿Te importaría que publicara alguno en mi blog?
Gracias de todos modos.
Un saludo

Natalia Litvinova dijo...

Gracias Luís, si podés, toma el que más te guste.

Abrazo

emiliano dijo...

hermoso.