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Era la hora o el tiempo del tiempo, cuando el sol apenas muerto quebraba sus rayos contra las hojas de la parra y ese verde claro en los ojos como salvación.
Viva, muerta, inseparable de las manos del sol que subían por mis piernas. Mis padres no estaban, no habían nacido, el lento movimiento de la naturaleza se encargó de eso.
Foto: A. Cernoschi
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9 comentarios:
eras mundo, tierra, instante, eras.
Momentos fuera del tiempo vencen la muerte, y el nacimiento se vuelve innecesario. Un gran beso.
Momentos fuera del tiempo vencen la muerte, y el nacimiento se vuelve innecesario. Un gran beso.
hermosos versos,atemporales, detenidos en la eternidad del poema.
como siempre, un placer pasar por aquí
atravesando el umbral
seguimos sintiendo
un lento trayecto de un brillo celofán, devorando la hora deja el caracol en su movimiento sin límites, besos
el tiempo del tiempo comienza con el nacimiento...
...del sol.
Que delicado comienzo Natalia.
Encantado del leerte.
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