lunes, noviembre 15, 2010

ANTES DE QUE CANTE EL GALLO (fragmento 2)

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Esas tardes eran como ver un sol escaso a través de una gasa amarillenta.
Nuestros cuerpos crecían en el reflejo de la nieve, flameaban y luego se disolvían como un brusco grito alegre. Nos perdíamos entre los sauces y los columpios platinados mientras los padres se volvían menos padres distraídos con bebidas humeantes, desde lejos eran héroes envueltos en lana.
Qué será el invierno.

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10 comentarios:

Elena Lechuga dijo...

Como el verano pero con más frío

Emily dijo...

El invierno buscaba el abrigo
en la nieve de
tu piel.

huggh dijo...

magnífico poema que interroga a cerca de algo como la intemperie. saludo amiga.

Leonardo dijo...

Brumosa y sugestiva evocación.
saludos

ahhh dijo...

El invierno, eso que está a punto de llegar, eso que ya se intuye cuando al levantarte por las mañanas, el calorcito de las sábanas se convierte en algo más que una tentación.
Inviernos pasados, inviernos por venir. Nos queda tanto frío que pasar....

(un beso)

Andrea BR dijo...

Encantada de haber tropezado con tu espacio. Hay joyas que me llevo latiendo en la memoria, no sé si hablan para mí, de mí o por mí.

Un abrazo,

A.

tomasuncafe dijo...

el otoño los ocres las distancias,
una mirada en la piel del espacio con deseo, besos

Noe Palma dijo...

es muy bueno para mi encontrar blogs como el tuyo, siento que estoy en el lugar que quiero estar. un gusto leerte, seguire pasando!!

Javier Herque dijo...

Estamos en cada tarde que se tiñe con una estación o con la cercanía de aquello que no sabe ser cotidiano; estamos en el cuerpo que madura y no nos negamos…no debemos…nuestro turno en el columpio o en cualquier amago de palabra o de sonrisa.

Excelente tu blog.

Beso

P. Mitelstet dijo...

jajajajja Elena me quitó las palabras de los dedos

saludos