ALETEO DEL DECIR
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revolotear mi caída junto al pichón que cae.
estrellar mi rostro de pájaro contra el suelo.
no sé volar padre no sé
y respiro mal padre, tengo escamas,
intención de polilla siendo cuerpo
quemé las tripas de mi madre
para nacer con aleteo del decir sagrado,
pero denuncié lo que no fue sonoro
y caí junto al pichón
nacido en mi rostro de pájaro extranjero.
mi padre me dijo que tenía alas
y yo nadé madre.
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Imágen: Andrey Tarkovsky
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12 comentarios:
que impacto, q belleza,
qué dolor.
Veo que publicaste en soporte papel. ¡Excelente! ¿llegará a córdoba capital? ¡Ojalá!
Ceci, gracias.
No sé la verdad si llegará, pero sería lindo eso!
Bellisimo....me dejàs sin palabras.
Solo puedo decirte que es bellisimo.
Saludos.
me quedo un rato mas por tu casa, no puedo dejar de leerlo.
Nadar en las alturas
volar por lo profundo
Bella poesía Cíclopa, un abrazo.
Muchas gracias
hace unos pocos dias vi "la infancia de Ivan", y, qued soprendido por esa escena, y especialmente por esa imagen que posteas.
sigo este blog sin saber como llegue, y, dejo aqui mis saludos y deseos de bienestar
es hermosa esa mujer, masha?
me dio la sensacion de que esa imagen dialoga con "la levitacion de Maria", no se en cual peli es que esta, de Tarkovski
tienes bellas alas
Me gusta esa paradoja o acaso antítesis, encanto:nacer para volar, pero terminar nadando.Un abrazo. Carlos
Poema y temática complejas. No sé si el poema sea más o menos hermético de lo que parece. Sea lo que sea, qué castigo terrible, por haber denunciado lo que no fue sonoro. Vuelves a menudo a lo sagrado : "nacer con aleteo del decir sagrado", una imagen que, seguro, va a interrogarme largas horas.
Te felicito por tu libro.
Un abrazo
estoy con la multitud
muy hermoso poema
beso
este nado de alas se teje en la urdimbre de mis sueños, de mis delirios parentales, de mi insustancial anhelo, abrumadoramente, sentenciado a no completarse.
Qué bien cae la incompletud Cíclopa. Nos lleva a escribir, a pintar, a fotografiar o a simplemente ser bellos en el aquí y ahora.
Querida Cíclopa, no me pude resistir a postear ambos, puedes checarlos en la siguiente dirección.
http://iletrabilidadletrada.blogspot.com/2010/07/ciclopa-en-la-boca-de-un-mundo.html
Gracias, infinitamente, gracias por tus composiciones tan tuyas.También te añadí al link de mi blogger.
Amarte, como yo te he amado,
era una forma de amarte tal vez ingenua y algo torpe,
como corresponde al amor supongo,
difícil de expresar de cualquier manera
en el preciso lenguaje matemático de la trigonometría,
y no porque fuera este precisamente un amor sin tamaño,
un amor sin medida,
sino porque es más dado el amor
a medirse en unidades más propias de la alquimia que practica,
en cuerdas de palabras sin mayor rigor que la metáfora,
la analogía de la cosa que es de la cosa pretendida…
Así yo podría decir sin miedo a equivocarme que te he amado
como ama el pubescente a la meretriz,
un amor de un día, un amor virginal,
el día que le desvirga
como ama la ternera lechal a la ubre,
un amor animal, el amor de una bestia,
en la leche caliente, que la alimenta
como ama el indigente a la calderilla limosnera,
un amor decadente, un amor hambriento,
cuando cae en su taza de hojalata
un amor inmediato, un amor de un instante,
era otra forma de desconsuelo, me imagino dentro de la calamidad que es la vida,
al fin y al cabo el amor es un sentimiento triste
como es de naturaleza insaciable,
yo así, te amaba con hambre, con el rigor del apetito
diariamente, sin vocación, sin ceremonia, sin arte
como se ama el aire, la comida, el agua, la temperatura del cuerpo
con necesidad, con urgencia, tal vez en un lenguaje demasiado básico,
sí, tal vez nunca he sabido expresarme, la elocuencia nunca fue una de mis virtudes,
y tal vez es así que se nos ciñe el amor a la carne,
como se ciñen los harapos al indigente, en palabras de dientes careados,
es cierto, me dirás quizás que no parece un sentimiento demasiado bello
pero quién dice que ha de serlo, el amor.
En cualquier caso qué importa,
cuando se ha ido este sentimiento pasajero y caprichoso como el vuelo de un insecto,
qué queda en el organismo que nos satisfaga,
tal vez la melancolía
como una molécula de azúcar vertida en una tonelada de agua,
que nos permita recordar
en el sufrimiento de esas partículas expandiéndose disueltas en un océano tan vasto
que hubo un día en que pudimos creer en la felicidad,
¡qué ilusos!,
será hasta que probemos de ese contenedor un vaso de agua
y comprobemos que de toda la dulzura
tan sólo queda el sabor a agua,
que todo es mentira...
Hoy ya toda certeza de tu memoria la guardo en el sexo de tus palabras más obscenas...
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