LA FLOR TAMBIÉN ME NOMBRA Y LA GUERRA
madre le temo
al nombre que me has puesto
porque mi nombre es
imposibilidad de ser ángel
.
.
.
..
.
.
.
.
.
.
.
"Ya nadie nos moldea con tierra y con arcilla, ya nadie con su hálito despierta nuestro polvo. Nadie. Alabado seas, Nadie. Queremos por tu amor florecer contra ti" (P. Celan)